He vuelto, y he vuelto por dos motivos: porque echo de menos vuestros halagadores comentarios y porque tanto vosotros como yo sabemos que necesitáis una guía espiritual. He sido testigo de cómo sin mis sabios consejos os sentís perdidos y hacéis cosas tan absurdas como seguir a famosas egobloggers en twitter.
Llevo unas semanas dándole vueltas a este inexplicable fenómeno y... no, no lo entiendo.
Antes de sacar conclusiones precipitadas y apresurarse a unfollowearme sin piedad, porque probablemente el 70% de mis lectores son egobloggers, seguid leyendo. Os convenceré a través de una serie de tesis made in FilósofaFrívola:
- Twitter es la red social de los inteligentes. Es una herramienta para personas que tienen algo que decir (como yo, que soy una intelectual que fuma ducados y se deja las canas). Entiendo que sigas a Pedrojota, a Vigalondo, a Barbijaputa y a Jordi Évole, pero no sé que cable puede cruzarse para hacerle un follow a Carolina Engman (ay, omá que rica, yo si que le hacía un follow), pero supongo que, en caso de necesidad de aunar fuerzas y dar sugerencias, hagámoslo para erradicar la pobreza, para dar ideas a los publicistas sobre nombres para geles íntimos que no sugieran comida mexicana, y no para ayudar a esta chica de 20 años con su "cara cansada":
- Calladita estás más guapa: Si has logrado el éxito a través de un blog de estilo, enseñando qué te pones y bajando la cabecita para mirarte los pies, es probable que lo que digas no tenga mucho interés. Alardear de ser un poco cabeza hueca está super out:
- La culpa de todo la tiene el capitalismo: si esto ocurre es porque hay gente que así lo quiere. La culpa es vuestra porque las seguís. Sólo quiero haceros reflexionar: una cosa es estar enganchada al blog de Gala porque viste muy bien y quieres inspirarte o copiarte o masturbarte, y otra es "oirlas hablar". Me recuerdan muchíiiiisimo a la Stacy Malibú parlante que tanto indignó a Lisa Simpson, y si no, al loro:







