31 de marzo de 2011

EGOBLOGGERS AND TWITTER? NO THANKS



He vuelto, y he vuelto por dos motivos: porque echo de menos vuestros halagadores comentarios y porque tanto vosotros como yo sabemos que necesitáis una guía espiritual. He sido testigo de cómo sin mis sabios consejos os sentís perdidos y hacéis cosas tan absurdas como seguir a famosas egobloggers en twitter.


Llevo unas semanas dándole vueltas a este inexplicable fenómeno y... no, no lo entiendo.


Antes de sacar conclusiones precipitadas y apresurarse a unfollowearme sin piedad, porque probablemente el 70% de mis lectores son egobloggers, seguid leyendo. Os convenceré a través de una serie de tesis made in FilósofaFrívola:


- Twitter es la red social de los inteligentes. Es una herramienta para personas que tienen algo que decir (como yo, que soy una intelectual que fuma ducados y se deja las canas). Entiendo que sigas a Pedrojota, a Vigalondo, a Barbijaputa y a Jordi Évole, pero no sé que cable puede cruzarse para hacerle un follow a Carolina Engman (ay, omá que rica, yo si que le hacía un follow), pero supongo que, en caso de necesidad de aunar fuerzas y dar sugerencias, hagámoslo para erradicar la pobreza, para dar ideas a los publicistas sobre nombres para geles íntimos que no sugieran comida mexicana, y no para ayudar a esta chica de 20 años con su "cara cansada":

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- Calladita estás más guapa: Si has logrado el éxito a través de un blog de estilo, enseñando qué te pones y bajando la cabecita para mirarte los pies, es probable que lo que digas no tenga mucho interés. Alardear de ser un poco cabeza hueca está super out:

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- La culpa de todo la tiene el capitalismo: si esto ocurre es porque hay gente que así lo quiere. La culpa es vuestra porque las seguís. Sólo quiero haceros reflexionar: una cosa es estar enganchada al blog de Gala porque viste muy bien y quieres inspirarte o copiarte o masturbarte, y otra es "oirlas hablar". Me recuerdan muchíiiiisimo a la Stacy Malibú parlante que tanto indignó a Lisa Simpson, y si no, al loro:

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13 de marzo de 2011

THIS IS THE END

Retrato robot de mi fin de semana: vive cada día como si fuera el último

Llevo dos días consternada y pegada al sofá. Siempre he pensado que soy parte de esa generación inmune a las malas noticias gracias a la era de la sobreinformación. Me han preocupado y emocionado las revueltas en el mundo árabe, me ha indignado lo del metrobús, no me ha dejado indiferente la polémica sobre A serbian film, pero tampoco es que haya sentido especial pasión por ninguna de estas causas. Creía que estaba anestesiada. Hasta que, el viernes pasado, dos noticias me conmovieron brutalmente: una dura ruptura sentimental de una amiga y el terremoto de Japón. Resulta que, después de todo, sigo siendo un ser humano sufriente. Me paro a pensar con detenimiento porqué estoy tan paralizada por estos acontecimientos, y me doy cuenta de que los terremotos, las fusiones del núcleo y los corazones rotos son finales, traumas, rupturas, desgarro, alteraciones en el orden lógico de las cosas que nos pueden afectar a todos. Desde que era muy pequeña nada me ha dado más miedo que los finales o, más bien, nada me ha dado más miedo que darme cuenta de que todo tiene un final, y que el final puede estar a la vuelta de cualquier esquina, en cualquier momento, esperándonos. Así que, cuando me veáis entera, esperando lo peor con gesto sereno y actitud relajada, dando consejos sobre un mejor futuro o soltando algún "es para mejor", es que me estoy haciendo la chulita. Tengo sensación de fin del mundo. Y así estoy, paralizada, incapaz de reaccionar. Al menos tenía el ordenador cerca...

Saludos desde el sofá a todos lo que me léeis, comprendéis y soportáis día tras día.

9 de marzo de 2011

WORKING PRINGING WOMAN

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Imagen de archivo (por suerte)




"Hay que luchar para llegar alto" "Todo ese trabajo duro tendrá su recompensa"... blaaaaaaaaaaaa, el discurso de la justicia retributiva no es para mí, y tampoco debería serlo para vosotros, ¿o creéis que encontraréis la felicidad en el reino de los fines, pequeños seres nouménicos? Cuando veo esta foto, lo último que se me ocurre pensar es "empecé desde abajo, trabajé, luché y al final tuvo sus frutos". Eso es bullshit, no existe el cuento de la cenicienta. Si os podéis ahorrar poner cafés, hacer fotocopias o sonreir a electricistas salidos en el Salón Internacional del Material Eléctrico, hacedlo.

Trabajé muchos años de azafata, pero no busco vuestra compasión, lo hice por una buena causa: ganar dinero fácil. Y no me avergüenzo. La única vergüenza que siento es que en pleno siglo XXI siga habiendo mujeres objeto vestidas de oligofrénicas con un pañuelito de colores y un pichi para realizar la sencilla labor de pasar un micrófono en un congreso de urología. Me parece repugnante y bochornoso para el gremio de la urología. Si quieren ver piernas que se vayan a un top- less (¿leg- less quizás?), los congresos deberían ser algo serio donde aprender a hacer operaciones de cambio de sexo o colocar mallas anti- incontinencia a octogenarias, y no una excusa para intentar tirarse a una azafata, queridos doctores picarones. Celebraré el día de la mujer trabajadora cuando a mis hermanas azafatas se les conceda llevar pantalones y reservarse el derecho a ser feas y medir menos de 1`70.



Feliz día post- día de la mujer trabajadora.


Dedicado a todas vosotras, chicas, las que seguís en esto porque queréis (mira que sois raritas) y las que no tenéis más remedio, ¡ánimo!

3 de marzo de 2011

UNIVERSAL TRUTH



La verdad es que es algo que estaba más que cantado. Pero necesitaba ser contrastado a través del buscador de Google. I rock.

Feliz jueves a todos.