Ser siempre tan ácida entraña un riesgo: cuando quieres ser sincera y hablar en serio te toman por el pito del sereno. Probablemente penséis que estoy utilizando este post para hacer una mordaz sátira del chonismo, pero nada más lejos de la realidad. Por favor. Os voy a hablar desde el corazón. A mí esta chica me lo ha robado, es una ladrona. Hace que me cuestione mi sexualidad, sólo quiero abrazarla e invitarla a malibús con piña en la Posada. Quiero darle consejos, quiero que tenga cuidado y no se convierta en un juguete roto, porque es alegre, tiene la cabeza llena de sueños y, lo peor de todo, es muy joven y vulnerable.
Mas hablemos de trapos, que a eso hemos venido. En el país de las que se visten en el Shana, la que va de Bershka es la reina. Y esa es Niki. Es una choni con clase, domina el pantone y defiende con gracia todo lo que se pone. Tiene gran destreza con los complementos y la bisutería. Nunca peca por exceso. ¿No os deleita mirarla?, sus estilismos son puro eye candy. Es fiel a sí misma y, tanto si calza unos stiletto de plasticazo del Blanco como unas zapatillas Nike intento de hip- hop slut, se mueve por el mundo con gran soltura. ¿Acaso no es eso ser trendy?
En conclusión: vamos a redefinir el concepto de estilo. Si estamos de acuerdo en que no está reñido con el presupuesto, dejemos de venerar a Olivias Palermo y Vickys Beckhams, que son relamidas, aburridas, y están más producidas que una peli de Spielberg. El estilo real, el effortless, se encuentra en Carabanchel Alto, en una comuna en Lavapiés o en el parking del Fabrik. El único requisito para vuestra tita la Filósofa Frívola es vestir desde el corazón. Y esta pícara y entrañable gogó de Benidorm lo cumple con creces.


































